Es una provitamina soluble en grasas que puede obtenerse de dos maneras:
- Mediante la ingesta de alimentos que contengan esta vitamina, por ejemplo: la leche y el huevo.
- Por la transformación del colesterol o del ergosterol (propio de los vegetales) por las radiaciones solares.
Su función:
- Regula el paso de calcio a los huesos, esencial en el desarrollo del esqueleto.
- Regula los niveles de calcio y fósforo en sangre, promoviendo la absorción intestinal de los mismos a partir de los alimentos y la reabsorción de calcio a nivel renal.
- Fortalece al sistema inmune ayudando a prevenir infecciones.
Alimentos fuentes:
Los alimentos enriquecidos son la fuente dietética mayor de vitamina D como los lácteos (quesos, leches o yogures fortificados).
Sólo unos pocos productos contienen de forma natural cantidades significativas de vitamina D:
- pescados grasos (como el arenque, salmón, sardinas y atún)
- yema de huevo Los alimentos de origen vegetal contienen cantidades de vitamina D mínimas, casi despreciables.
Por ello muchos cereales envasados tienen vitamina D agregada para contrarrestar esta carencia.
Deficiencia: Puedo resultar de una dieta no balanceada, de una inadecuada exposición solar, por trastornos en su absorción o una inadecuada conversión a su forma activa por alteraciones en el hígado o riñón. Su carencia produce disminución en la mineralización ósea, debilitamiento, dando malformaciones irreversibles tales como raquitismo en niños y osteomalacia en adultos, incluso se asociado con la aparición de osteoporosis.
Toxicidad: La producción en su forma activa es regulada por ende usualmente no ocurre toxicidad, únicamente con la ingesta de dosis excesivas.
La exposición a rayos solares por periodos extensos de tiempo no causa toxicidad por vitamina D, debido a que luego de 20 minutos aproximadamente, la concentración de los precursores de vitamina D producidos en la piel alcanza un equilibrio, que permite que la Vitamina D que se produce se degrade fácilmente