• Incluir alimentos de los diferentes grupos todos los días.
• Consumir diariamente leche, yogures o quesos descremados por su aporte de calcio.
• Comer 5 porciones entre frutas y verduras de todo tipo y color.
• Preferir carnes magras todos los días y de todos los tipos, para asegurar un buen aporte de hierro que se absorbe con mayor facilidad.
• Consumir huevos al menos 3 veces por semana en diferentes preparaciones que no requieran el agregado de grasas.
• Preparar las comidas con aceite preferentemente crudo y evitar las grasas para cocinar.
• Disminuir el consumo de sal y alimentos ricos en sodio como enlatados, fiambres y embutidos.
• Elegir pastas y cereales integrales, legumbres (arvejas, lentejas porotos, garbanzos, porotos de soja), vegetales feculentos (papa, batata, choclo, mandioca) ya que aportan glúcidos complejos y fibra. Limitar este mismo grupo de alimentos aquellos con grasas escondidas como masas de tartas, empanadas, amasados de pasteleria como facturas, galletitas tanto dulces como de agua.
• Beber al menos 8-10 vasos de agua diarios.
• De tomar alcohol, hacerlo con moderación.
• Realizar 30 minutos de actividad física moderada, siempre habiendo consultado con el médico antes de comenzar.