Una gran parte de las grasas saturadas provienen de los productos cárnicos. Pero en los diferentes tipos de carnes existe una variación importante entre la cantidad total de grasa y la grasa saturada.
Las salchichas, el salame, los fiambres, y las hamburguesas industriales son algunos de los productos con mayor aporte de grasa total y saturada, por lo tanto son los primeros alimentos que debemos descartar en nuestra dieta.
Comience por sustituir estos productos por otros más saludables como cortes de carne magra (cuadril, lomo, peceto, nalga), elija consumir pollo o pavo sin piel para reducir su contenido graso o elija el pescado como mejor opción.
Elija métodos de cocción saludables para la cocción de las carnes como plancha, horno, parrilla, asador, o a la cacerola.
Coma más pescados y mariscos
Los pescados y mariscos son fuentes de proteínas, grasas poliinsaturadas y vitamina B. Muchos pescados grasos son ricos en ácidos grasos omega 3, esenciales para la salud. Los pescados son recomendables por su alto contenido en aceites benéficos para el corazón. Por lo tanto, son un sustitutito saludable de las carnes rojas. Consúmalos por lo menos una vez a la semana.