- Es necesario cocinar muy bien las carnes y los pescados y consumirlas inmediatamente o refrigerar enseguida.
- Las preparaciones calientes, deben mantenerse calientes y las frías, bien frías. Las bacterias se multiplican en alimentos tibios o a temperatura ambiente.
- Las preparaciones que llevan leche, huevos, azúcar o carne son ideales para el desarrollo de bacterias. Deben enfriarse (en heladera o en un recipiente de agua bien fría) inmediatamente después de prerrepararlos o utilizarlos.
- El huevo en buen estado no debe desprender ningún olor anormal. Para saber si esta fresco, sumergirlo en un vaso de agua, si llega al fondo quiere decir que esta fresco, si flota hay que desecharlo. O bien, antes de incorporarlo en una preparación, abrirlo en un recipiente aparte para corroborar su buen estado.
- Los huevos cuya cáscara se ha quebrado después de la compra se pueden utilizar solo en preparaciones cocidas, porque pueden haberse contaminado.
- Para hervir correctamente la leche: al romper el primer hervor, revolver durante 3-4 minutos y luego dejar hervir durante 5 minutos más sin revolver. Si no se utiliza inmediatamente debe taparse y refrigerarse.
- para descongelar podemos cocinar directamente o bien utilizar el compartimiento general de la heladera. No es recomendable hacerlo con agua caliente, al sol o a temperatura ambiente puesto que perdería sabor, textura y valor nutritivo, y correría riesgo de contaminarse. Siempre hay que cocinar a continuación. No se puede volver a congelar el producto una vez descongelado, salvo cuando pase de crudo a cocido.
- Recordemos lavar bien las frutas y verduras con agua potable.
Fuente: Guías Alimentarias para la población Argentina